Distrayendo mi atención con el bonito paisaje que el viaje me ofrecía, no me di cuenta de que en mi vagón estaba estallando una auténctica guerra. Todos estaban huyendo y yo me quedé perpleja, con lágrimas en los ojos, no se si por el humo o por el miedo.
Cuando reaccioné, el fuego ya me estaba abrasando, pero saqué fuerzas de mi instinto de supervivencia y corrí hacia la puerta a tiempo para saltar cuando el tren estalló en mil pedazos.
Caí en un profundo sueño...
Cuando desperté sólo veía la luz que me cegaba, sentía frío y dolor...Me sentía sola.
Cuando me recuperé, vi que había mas gente a mi alrededor y decidí unirme a ellos para pasar juntos la tormenta.
Me salvé la vida, por unos minutos, aunque ninguno sabíamos lo que nos esperaba a partir de aquel momento.
Muchas veces comencé capítulos nuevos, hoy llegó de nuevo el momento de plantearse un cambio y volver a vivir y ser feliz viviendo. Con un poco de suerte no se convertirá en un intento frustrado.
Llego la hora de borrar lo que escribí antes.
lunes, 22 de septiembre de 2008
miércoles, 17 de septiembre de 2008
Mitos personales
Basar una vida en sueños que jamás te atreverás a cumplir se acaba convirtiendo en una frustración. Con la edad te vas conociendo y vas viendo tus limitaciones, pero también empiezas a reconocer todos los miedos y los vicios que las experiencias te han ido dando. Puede que todo ellos llegue incluso a convertirte en una persona completamente distinta a la que fuiste, no te reconoces y tampoco estas acostumbrada a ser así. N o te adaptas ni a la nueva situación, ni a tu nueva forma de afrontar la vida.
La vida se basa en mitos, te mitificas a ti misma y a los demás. Creas un mundo paralelo al real y lo vives de verdad. La diferencia es que ese mundo puede desaparecer un día, cae el telón de fondo y se descubre que todo era un teatro que tu maravillosa cabecita creó. Pero la realidad nunca desaparece, siempre estará ahí.
Un día estás de mal humor, luego te pones triste y acabas derramando unas lágrimas sin saber cual es la verdadera razón, ya que nuestra cabeza, en su lado más emocional, también es capaz de camuflar ideas y sentimientos. Otro día te levantas más animada, te arrepientes de todas las cosas malas que pensaste y vuelve a echarse el telón para dar paso a nuevas fantasías.
Cuando caen los mitos y nos enfrentamos a la verdad de nuestra vida y de nosotros mismos es cuando el miedo nos invade y este mismo es el que nos hace huir para recuperarnos. Una falsa barrera de protección.
Creí tener un corazón de hierro, pero era frágil como el cristal...que cuando se rompe hace mucho daño.
“Que mis lágrimas corran así bien lejos, para que mi amor nunca sepa que un día lloré por él” Coelho
La vida se basa en mitos, te mitificas a ti misma y a los demás. Creas un mundo paralelo al real y lo vives de verdad. La diferencia es que ese mundo puede desaparecer un día, cae el telón de fondo y se descubre que todo era un teatro que tu maravillosa cabecita creó. Pero la realidad nunca desaparece, siempre estará ahí.
Un día estás de mal humor, luego te pones triste y acabas derramando unas lágrimas sin saber cual es la verdadera razón, ya que nuestra cabeza, en su lado más emocional, también es capaz de camuflar ideas y sentimientos. Otro día te levantas más animada, te arrepientes de todas las cosas malas que pensaste y vuelve a echarse el telón para dar paso a nuevas fantasías.
Cuando caen los mitos y nos enfrentamos a la verdad de nuestra vida y de nosotros mismos es cuando el miedo nos invade y este mismo es el que nos hace huir para recuperarnos. Una falsa barrera de protección.
Creí tener un corazón de hierro, pero era frágil como el cristal...que cuando se rompe hace mucho daño.
“Que mis lágrimas corran así bien lejos, para que mi amor nunca sepa que un día lloré por él” Coelho
martes, 9 de septiembre de 2008
Algunos ingredientes de la felicidad
Quererse más a uno mismo, confiar en el cariño que nos dan los demás, tener sentido del humor y perder el miedo.
Cuando no te quieres terminas por desconfiar de los demás, lo que se ve acentuado por un pésimo sentido del humor. Por último, el miedo, que es el origen de todos los males. ¿Para qué vamos a temer por algo que no sabemos si pasará? Miedo a sufrir...doble sufrimiento.
A veces nos obcecamos tanto con nuestro pesimismo que no podemos ver las cosas con claridad y analizar la situación. Con el tiempo te calmas y lo olvidas, pero si no piensas en ello vuelves a caer.
Pese a todo, es humano temer el dolor, es humano desconfiar y es natural tener inseguridades...los extremos es lo que conducen a la locura y lo que hacen que las personas que queremos se alejen de nostros. Provocamos nuestra infelicidad y la de los que nos rodean.
El auténtico secreto de la felicidad esta escrito en un grano de arroz, que está dentro de una caracola oculta en un viejo bolso de abuela, que fue encerrado en un cofre inca, que esta en la cubierta de un barco pirata tragado por una ballena atrapada dentro de un volcán extinto custodiado por un animal de dos cabezas en una isla perdida... já já já
Cuando no te quieres terminas por desconfiar de los demás, lo que se ve acentuado por un pésimo sentido del humor. Por último, el miedo, que es el origen de todos los males. ¿Para qué vamos a temer por algo que no sabemos si pasará? Miedo a sufrir...doble sufrimiento.
A veces nos obcecamos tanto con nuestro pesimismo que no podemos ver las cosas con claridad y analizar la situación. Con el tiempo te calmas y lo olvidas, pero si no piensas en ello vuelves a caer.
Pese a todo, es humano temer el dolor, es humano desconfiar y es natural tener inseguridades...los extremos es lo que conducen a la locura y lo que hacen que las personas que queremos se alejen de nostros. Provocamos nuestra infelicidad y la de los que nos rodean.
El auténtico secreto de la felicidad esta escrito en un grano de arroz, que está dentro de una caracola oculta en un viejo bolso de abuela, que fue encerrado en un cofre inca, que esta en la cubierta de un barco pirata tragado por una ballena atrapada dentro de un volcán extinto custodiado por un animal de dos cabezas en una isla perdida... já já já
Suscribirse a:
Entradas (Atom)