Esa hormiga que se enamoró del sol, siguió conociendo el exterior. Vivió nuevas experiencias y cada noche se llevaba nuevos recuerdos a su cueva. Antes de dormir los observaba y soñaba con ellos, pero conforme los iba acumulando se iba desechando de los más antiguos.
Creció y fue perdiendo sus miedos, incluso algunas noches se quedaba mirando la luna, hasta que se enamoró también de ella.
Pero mientras crecía, también aprendió a sufrir... Había algunas cosas maravillosas de ese mundo que no podía guardar en su cueva, sólo podía mirar de lejos los pájaros que volaban, el mar, el fuego... Cosas bellas que sólo pudo observar desde lejos y nunca pudo tocar. Otra veces, sus recuerdos la abandonaban a ella y sufría por no poder poseerlos. Pero eran seres libres sobre los que no podía mandar.
Y así aprendió que no era el único ser que quería coleccionar recuerdos, que había cosas que jamás podría alcanzar y sólo podría tocar en sueños...
"Lágrimas de desamor..ruedan por la página de un blog.......¿Quién me ha robado el mes de abril?"