Me he dado cuenta de que pido más de lo que doy, pero a la hora de la verdad todo me da igual. A veces la noche termina en locura y sólo cuando se ha filtrado el último mililitro de alcohol en la sangre eres capaz de darte cuenta del alcance de los hechos. No me arrepiento de nada de lo que hago, aunque a veces sin querer hacemos daño a la gente, porque en esos momentos no pensamos en las consecuencias, nos da igual todo lo que venga después y queremos aprovechar al máximo lo que tenemos en ese instante. Y para nosotros se quedan esas experiencias...aunque después quién sabe lo que pasará. Cuando ocurren cosas de este tipo hay que afrontarlo con madurez y con buenas intenciones, así nadie saldrá perjudicado...espero.
En estos momentos es cuando sientes de verdad que estás viviendo, soy feliz, pese a todo y gracias a todo.
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